Champú de zinc piritiona sin prácticamente acción anticaspa

No es habitual que esto ocurra, pero en alguna ocasión un champú de zinc piritiona perfectamente diseñado y elaborado sólo limpia pero no resuelve la caspa ni implícitamente los picores asociados. El paciente vuelve a la farmacia y le expone la “queja” al farmacéutico ya que en otras ocasiones le ha resuelto el champú su afección dermatológica. El farmacéutico se queda un poco extrañado y le indica que le traiga el envase para observar los caracteres organolépticos. Una vez que tiene el champú, lo vierte en un vaso de precipitados y realiza un rápido análisis: color, olor, viscosidad, formación de espuma, etc. Todo está conforme según el protocolo de elaboración pero hay un detalle que le llama la atención. En ninguna parte del etiquetado figura: “Agitar antes de usar”. Rápidamente relaciona que para mantener a la zinc piritiona en suspensión es fundamental agitar el champú antes de su uso. Al no poner en la etiqueta este hecho piensa que, efectivamente, el paciente al no agitar se ha administrado excipiente (lo que es la base del champú) dado que la piritiona (producto insoluble) se ha quedado depositada en el fondo. Por eso, nada más que simplemente le ha limpiado el cabello y cuero cabelludo pero no le ha quitado la caspa ni los picores.
Este es un ejemplo para comprender las consecuencias (en este caso sin una importancia muy relevante) de lo que puede llegar a ocurrir al omitir en el etiquetado de una suspensión la acción de agitar antes de usar. Imaginemos por un momento que pasaría si se dispensara una suspensión pediátrica oral de vital importancia, como puede ser una suspensión de hidroclorotiazida y espironolactona, y no se indicara en el etiquetado: “Agitar antes de usar”.

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