Cápsulas entéricas de sulfato de zinc

El sulfato de zinc se emplea como aporte de zinc en ciertas enfermedades metabólicas, en estado alopécicos y en distintas deficiencias de las uñas. Si es formulado en cápsulas no entéricas puede producir cierta irritación gástrica produciendo gastritis, dolor abdominal e incluso vómitos. Para evitar estos trastornos gástricos es fundamental lograr que las cápsulas o su contenido sean gastroresistentes permitiendo así la disgregación de las mismas en el intestino y no en el estómago. Los procedimientos más empleados en la oficina de farmacia para obtener cápsulas entéricas son los siguientes:

- Recubrimiento de las cápsulas una vez dosificadas con el sulfato de zinc.

Las cápsulas se recubren con el líquido de recubrimiento, Eudagit L, líquido viscoso y algo volátil que resiste el pH ácido (es insoluble a pH menor a 6 y soluble por encima de este pH). El recubrimiento se realiza mediante pincelación o cubeta especial de recubrimiento.

- Formulación de un granulado entérico con el sulfato de zinc y posterior dosificación de las cápsulas.

Con este procedimiento, según mi experiencia, se logra una óptima gastroresistencia. Simplemente se tiene que granular el sulfato de zinc prescrito con el Eudragit L en cantidad suficiente. Una vez obtenido el granulado, se dosifica en las cápsulas correspondientes.

- Emplear las denominadas Diffucaps.

Son pequeños gránulos totalmente esféricos gastroresistentes de sulfato de zinc que suministran los proveedores. Es fundamental conocer qué cantidad de sulfato de zinc contienen los Diffucaps por gramo.

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